Buenas noches, madre

Cultura

Buenas noches, madre [´Nigh, Mother] (1986) es un película escrita por Marsha Norman que relata los motivos y el suicidio de Jessie Cates (Sissy Spacek). La historia comienza cuando Jessie le pregunta a su madre, Thelma Cates (Anne Bancroft) por la pistola de su padre. Thelma la ayuda a encontrarla y luego, cuando Jessie está limpiando el arma, le comunica que en unas horas se quitará la vida. Este anuncio genera un extenso diálogo entre ellas, pues la madre trata de convencerla de que no lo haga. Sin embargo, en ciertos momentos de desesperación, Thelma termina contándole una serie de verdades sobre la historia que, justamente, ha llevado a Jessie a tomar la decisión de suicidarse.

Jessie es una mujer de unos cuarenta años que vive con su madre tras haberse divorciado de Cecil, el padre de Ricky, su único hijo. Durante el tiempo en el que estuvieron casados, Jessie sufrió un ataque montando caballo que derivó en la  agudización de sus crisis epilépticas. Con los años, esta enfermedad le significó constantes internamientos en el hospital y la imposibilidad de mantener algún trabajo. Asimismo, la deteriorada relación con su hijo ha ido generando una distancia entre ellos que Jessie siente como insalvable. Con respecto a su matrimonio, a pesar de que Jessie le ruega a su esposo que la lleve con él, Cecil la deja y se va con otra mujer. Es así como Jessie termina viviendo con su madre y haciéndose cargo de ella. Parece ser que desarrolla una agorafobia pues no sale de la pequeña casa en la que vive. No tiene amigos y la relación que tiene con su hermano y su cuñada es distante: ellos van a la casa pero no entran y ella los mira desde adentro sin siquiera saludarlos.

Entonces, el síntoma que me interesa describir y explicar sobre Jessie es el suicidio con el que finaliza la película, un acto extremo de auto daño que sin duda supone un déficit en su capacidad de regulación. De hecho, el acto de suicidarse es un intento de poner fin a un estado emocional intolerable que, en el caso de Jessie es la desesperanza:

Mamá, yo sé que tu solías ir en bus. Un bus caluroso, lleno y demasiado ruidoso. Y lo mejor era salir de ahí. Y el único motivo por el que no te bajas es porque estás a cincuenta cuadras del lugar al que vas. ¿Por qué no bajar ahora si eso es lo que quiero? Porque incluso si espero cincuenta años será igual y estaré en el mismo lugar que ahora (…) No puedo cambiar mi vida, hacerme sentir mejor, valorada, hacer que mi vida funcione, pero puedo pararla, darle un fin, apagarla como la radio cuando no hay nada más que oír…

En la larga conversación que tiene con su madre, Jessie le dice que tiene diez años planeando matarse pero que ha sido desde la última navidad que ha puesto en marcha este plan. No queda claro cual es el evento que lo gatilla pero en todo caso, podríamos aventurarnos a pensar que fue justamente el que nada haya pasado incluso en navidad. Jessie se siente sola y desesperanzada, viviendo con una madre que depende de ella para absolutamente todo pero ha sido incapaz de notar su dolor. Cuando Jessie le confiesa que su primera crisis epiléptica no fue montando caballo sino mucho antes, queda claro que parte de la historia no representada de Jessie esta asociada a una pobre capacidad de su madre de hacerse cargo de su enfermedad y, seguramente, de leer, aceptar y pensar las necesidades y afectos de Jessie desde los primeros tiempos de su vida. De hecho, a lo largo de toda la conversación la madre oscila entre poder conectarse con lo que su hija le dice y generar respuestas concretas, absurdas e hirientes. Llama la atención que cuando le cuenta de sus crisis epilépticas de niña, la describe como una bebé regurgitando burbujas o peor aún, dice sobre ella y sobre su padre que también era epiléptico, que parecían lámparas prendiéndose y apagándose de modo intermitente.

Jessie tuvo una madre que no solo no supo acompañarla y acercarse a ella sino que también le tuvo muchos celos: el papá de Jessie fue distante y crítico con Thelma y, sin embargo, fue amoroso con su hija: le construía figuritas y le dejaba elefantitos de papel en la cama. Cuando hablan sobre este tema, la madre le dice a Jessie que ella lo correteaba como una… sin terminar la frase, lo cual da cuenta de la violencia que debe haber sido puesta sobre esta niña que prefería estar con su papá que hacer cualquier otra cosa en el mundo.

No queda claro el motivo de la muerte del padre pero parece ser también un suicidio. En cualquier caso, creo que es importante entender que el suicidio es siempre un acto vincular que está asociado a objetos internos y/o externos. En el caso de Jessie, es importante notar que se mata con la pistola de su papá, que su mamá le ayudó a encontrar y con las balas que le consiguió su hermano. En el acto de matarse Jessie necesita vengarse de un mundo que ella considera injusto. Aunque Jessie le dice a su madre explícitamente que su suicidio no busca hacerla sentir culpable de nada es claro que como agenda inconsciente sí quiere que su madre y otros sufran por ella. Además, al contarle a la madre su intención de matarse, Jessie coloca en su madre una responsabilidad que de hecho ésta reconoce:

¿Cómo puedo levantarme en las mañanas sabiendo que tuviste que matarte para no sufrir más, si yo estuve aquí todo el tiempo y no me di cuenta?  Y me das esta oportunidad de convencerte de que vivas y no pude hacerlo. ¿Cómo voy a poder vivir después de esto?

Aunque Jessie es convincente en sus argumentos y persuade por momentos a su madre de que suicidarse es una decisión sensata también es importante notar que toda la película transcurre en el momento previo. Como si hubiera un deseo oculto en ella de encontrar algún motivo para no acabar con su vida. Quizá en las preguntas que le hace a su madre o en el querer generar momentos que le recuerden alguna cosa que le guste mucho como el pudin de arroz o como el chocolate caliente que le pide a su madre que le prepare. Pero todo termina pareciendo una confirmación de su decisión: el chocolate no logra disfrazar el que la leche sea (y haya sido siempre) mala.

El suicidio de Jessie podría pensarse también teniendo de fondo una fantasía de fusión: ya sea con un ser querido perdido como su padre o con alguna época primitiva en la que todas sus necesidades estaban cubiertas:

Encontré una foto mía de bebé. Era rosada, gordita. Una bebé que nunca se sentía dolida o sola. Alguien que lloraba y era alimentada, que buscaba cariño y lo recibía, que dormía cuando quería apenas cerrando los ojos. Alguien que solo estaba acostada riendo de los colores encima suyo. Tratando de aprender cosas cada día. Se volteaba y babeaba la sábana. Sentía tu mano cubriéndome como frazada.

Hay  una relación fusional y narcisista con la madre, quien entiende que algo malo debe haber hecho para que Jessie tome esta decisión, como si al matarse estuviera matando también la relación que tiene con la madre que ha interiorizado. Jessie nunca pudo separarse verdaderamente de su madre y ahora necesita matarse para poder librarse de ella:

 J: Yo perdí a alguien que nunca fui. La que traté de ser y nunca pude. Alguien que esperé y nunca llegó y nunca llegará. Estaba esperándome y no lo logré. Yo podría haber hecho alguna diferencia.  No voy a aparecer así que no hay motivo para quedarme. Salvo hacerte compañía y esa razón no es suficiente. Porque no soy buena compañía

T: No. Y yo tampoco la soy

Hay una suerte de verdad que se despliega hacia el final de la conversación cuando la madre le dice que no puede quedarse ahí y decirle dale Jessie, mátate si quieres. Jessie le responde que lo acaba de hacer y que lo repita por favor. La madre se enfurece y le dice que al saber de su suicidio la gente sentirá vergüenza de hablar de Jessie y que la pena y la atención serán puestos sobre ella. Jessie, indignada y molesta, le dice a su madre que hubiera sido mejor dejarle una nota y la madre gritando le responde que sí. Esta escena devela dos elementos fundamentales para entender el suicidio: por un lado, hay una parte homicida de la madre, una parte escindida e inconsciente que desea la muerte de su hija y, por otra, hay una hostilidad suprema de la hija hacia la madre, quien al matarse la hace fallar una vez más y para siempre.

 

Talia Chlimper

Talia Chlimper

Editora general Puerta Abierta

Psicóloga clínica con estudios de posgrado en psicoanálisis y estudios culturales. Egresada del Instituto de Psicoterapia Psicoanalítica Inter-cambio. Terapeuta de niños, adolescentes y adultos. Amante de los caballos y los gatos.