Contarlo todo, de Jeremías Gamboa

Literatura, Teoría

Ahora sé que por primera vez estaba haciendo algo

completamente nuevo: me estaba mirando a mí mismo

 desde los ojos de otro y estaba sintiendo compasión por

 aquello que hubiera podido ser, y también por aquello

 que había sido. Estaba convirtiendo algo terrible de mi pasado

 en algo valioso. De pronto estaba llorando de pena por aquello

 que me tocó vivir y también me estaba parando a aplaudir

 o a bailar en medio de mi habitación, allí donde el dolor

se había convertido en acciones narradas con pulso

 y vértigo y que en ese momento, al menos a mí,

me sonaban espléndidas. Era yo nuevamente solo,

pero estaba feliz”

Gabriel Lisboa.

Contarlo Todo, de Jeremías Gamboa, es su primera novela luego de un largo proceso creativo. Si bien no es una autobiografía, vamos a encontrar ciertas similitudes con su vida, que nosotros, desde el psicoanálisis, podemos entender como un intento de historizarse, de crear una narración propia sobre sus experiencias y vivencias en torno a su deseo de ser escritor. El título de la novela también nos hace pensar en un inicio honesto y en una entrega particular: para hacernos cargo de nuestra historia a veces es necesario contarlo todo.

Un miércoles de primavera, el distrito de Santa Anita, una habitación austera, música, hojas en blanco y una computadora, son algunas de las imágenes que inician Contarlo Todo, una historia narrada en primera persona que abarca diez años de la vida de un joven escritor llamado Gabriel Lisboa. A pesar de sentir que no tiene nada por contar sobre sí mismo y, siendo para él muy sencillo escribir historias sobre otros en el marco de la redacción de una revista periodística, observamos cómo poco a poco Lisboa se va dando cuenta que lo más valioso que tiene es en realidad su propia vida, y que ésta, es una historia por contar. Así, se enfrenta con los avatares de escribir algo propio, con todo lo que “mirarse” puede significar.

A lo largo de la novela, en medio de sus dificultades y momentos de adversidad, Lisboa encuentra su rostro, su apariencia, y con ello, su propia voz y la posibilidad de narrar su propia vida. Podemos percibir en el relato intentos cotidianos del personaje principal de distanciarse de él mismo, de mudarse, de salir corriendo, de alejarse de sus raíces como un intento de crecer, de diferenciarse. Luego, aparece también el acercamiento con él mismo que lo lleva a descubrir que su vida puede tener sentido si es contada. Hay una escena muy conmovedora en la que una mujer le describe a Gabriel su rostro, le dice cómo es, cómo se ve, y en ese momento, él también puede reconocerse como otro, como alguien distinto, que tiene una historia, que tiene marcas, huellas, recuerdos. Esto finalmente nos hace pensar en la figura que cuando uno escribe algo, lo hace frente a uno mismo, pero también, frente a un otro.

Contarlo todo es así una historia de amor, una historia de encuentro con uno mismo. Es también una historia de amistad. Aparecen distintas escenas donde Lisboa se reúne con su grupo de amigos formando el “Conciliábulo” y éste se convierte no sólo en un espacio para discutir sobre libros, sino en un espacio que le permite compartir música, amores, secretos, conocerse, mirarse e iniciarse en la escritura. En este “Conciliábulo” podemos ver representado el aspecto vincular del proceso de encontrarse a uno mismo. Para Lisboa, este grupo de amigos significa también una posibilidad de mirarse frente a otros, aspecto fundamental de su identidad, y de hacerlo en este espacio privilegiado, alejado del “mundo real” representado por Lima. Contarlo Todo es así también una historia sobre nuestra ciudad, nuestras costumbres y sus lugares emblemáticos. Es también una semblanza sobre sus diferencias sociales y económicas; su mentalidad machista y argollera, su pequeño mundo intelectual y, muchas veces, elitista. Hay escenas muy cotidianas que nos llevan a lugares muy particulares de Lima que podemos reconocer como emblemáticos de nuestra idiosincrasia limeña.

Por último, Contarlo Todo es fundamentalmente una novela sobre los inicios, sobre el proceso de creación y re-creación de la propia historia, tan cargada de significados y autenticidad. Escrita con una honestidad admirable, Gamboa nos muestra el inicio de un proceso creativo transformador, proceso que implica la búsqueda por la propia identidad. Vemos en este relato que éste es un proceso que tiene su propio ritmo, que se desarrolla desde dentro hacia afuera y desde los rincones más privados e íntimos de uno mismo. Por ello, este camino de encuentros íntimos, no está exento de dolores, de amarguras, de conflictos, y al mismo tiempo, de posibilidades, de conquistas y de esperanza.

 

 

Giannina Domecq

Giannina Domecq

Tiene experiencia en el trabajo con familias en hospitales del sector público desde la psicología perinatal. Egresada del instituto de psicoterapia psicoanalítica Inter-cambio. En este momento se dedica a la práctica privada con niños, adolescentes y adultos.